POSIBLES EFECTOS DEL ASPARTAMO
Josep Català
Resumen: A
diferencia de otros edulcorantes intensivos como la sacarina
o el ciclamato, el aspartamo es totalmente metabolizado en el
organismo. Su hidrolización produce ácido aspártico, metanol y
fenilalanina. Si el primero no supone en ningún momento
problema alguno, los otros dos han sido investigados
repetidamente al considerárseles autores de diversos efectos
nocivos para el organismo humano. Una revisión exhaustiva
de los estudios independientes realizados sobre el tema
lleva a la conclusión de que, dentro los límites habituales de
aspartamo utilizados en la elaboración de bebidas y
alimentos, tales peligros no existen. Ni aun en el caso de que esas
dosis sean notablemente superiores.
Desde hace varios
meses (¿años?) es común en los ambientes autodenominados ecologistas y similares,
distribuir manifiestos y realizar acciones tendentes a criminalizar la empresa
norteamericana Monsanto.
Ignoro el motivo último de este proceder. Así, le recuerdan que ella inventó
los PCBs (con sus impurezas de dioxinas), o que fabricó gran cantidad de defoliantes para
la guerra de Vietnam (agentes naranja, verde, púrpura, etcétera), o, también, que puso
en el mercado el edulcorante aspartamo, de gran potencia y utilizado en más de 90 países
y al que, con excepción -supongo- de los pies planos, acusan de todos los males en la
salud humana. También, por descontado -pero esto concierne a Monsanto-división agraria
cuando lo anterior era Monsanto-división química- la persiguen por su participación en
el desarrollo de nuevas especies vegetales transgénicas, consideradas como los demonios
del siglo próximo. La separación entre actividades químicas y agrarias la realizó
Monsanto en diciembre de 1996.
Veamos. Los PCBs
los descubrió la empresa Swann Chemical Company, en 1929. Otra cosa es que Monsanto
comprara esa firma años después. No se trata de actuar como abogado de nadie, sino que
procurar que cada palo aguante su vela. Respecto a los defoliantes de Vietnam, y según
los documentos que en su momento me remitió el Congreso de los Estados Unidos, fue Dow
Chemical el principal proveedor de los mismos. El reparto
fue el siguiente: Dow Chemical (31,1%), Monsanto (27,7%) y, el resto, repartido entre
Hercules Chemical, Diamond Shamrock, Thompson Chemical, TH Agriculture and Nutrition y
Uniroyal. Debo aclarar que Dow Chemical ha mantenido siempre que ellos sólo suministraron
el 1,3% de los defoliantes,
y, en cambio, Monsanto envió el 74,8%. Me limito a recoger posturas
discrepantes
Un detalle anecdótico y que, por desconocerlo, no utilizan los criminalizadores de Monsanto, es su dudosamente ético nacimiento. En efecto: un avispado irlandés llamado J.F. Queeny, era, a finales del siglo pasado, vendedor de productos de la poderosa firma Merck. Listo como pocos, comprobó que lo que más vendía era la sacarina, así que decidió instalar su propia fábrica para obtener dicho edulcorante, al tiempo que seguía como vendedor de Merck .. Esa fábrica inicial se llamó Monsanto, tanto para despistar como para homenajear a su esposa, Olga Monsanto, española y perteneciente la nobleza. Olga Monsanto figuraba como dueña de la factoría. Finalmente, y tras el abandono (¿expulsión?) de Merck, Queeny siguió fabricando sacarina, y poco a poco amplió sus actividades. En resumen: Monsanto nació, precisamente, para fabricar un edulcorante.
Panoplia de edulcorantes
El azúcar ha sido, desde siempre, el producto más utilizado para dar sabor dulce a alimentos y bebidas. Obtenido de la caña de azúcar o de diversas variedades de remolacha, es, en más del 99 por ciento, sacarosa; es decir: un disacárido (molécula formada por dos monosacáridos, en este caso la glucosa y la fructosa). En realidad, la palabra "azúcar" es de origen químico, y comprende diversas moléculas del gran grupo de los glúcidos, o hidratos de carbono, o carbohidratos. "Azúcar", de todos modos, ha calado en el lenguaje común y ahí va a mantenerse, provocando, a veces, confusiones entre los consumidores. (En las etiquetas puede leerse: "No contiene azúcar" .. pero sí fructosa. "Azúcares" ..cuando en rigor son hidrolizados procedentes de maíz, etcétera).
También desde siempre han existido diabéticos, o, simplemente, gente a la que no gusta tomar azúcar, ya sea porque "engorda" (este es un tema muy controvertido, que necesita sus propios comentarios), o porque produce caries (lo que es cierto, pero basta un ligero cepillado de dientes para evitarlo), o, sencillamente, porque no les apetece. Por tanto, no debe extrañar que tan pronto la industria química comenzó a consolidarse, iniciaran su aparición alternativas al azúcar: los edulcorantes artificiales, a la cabeza histórica de los cuales está la sacarina. Edulcorantes que hoy se utilizan obicuamente, desde bebidas refrescantes hasta chicles, pasando por fármacos.
Todos los edulcorantes artificiales se consideran oficialmente en España y la Unión Europea, aditivos. Por tanto, a la correspondiente legislación deben atenerse en su uso. No son aditivos los edulcorantes "clásicos" y "naturales" como la miel, el zumo concentrado de frutas, la fructosa y algún otro menos importante. En el caso español, dos Reales Decretos (2002/1995, BOE del 12 de enero de 1996, y 2027/1997, BOE del 17 de enero de 1998), fijan la lista de todos los edulcorantes autorizados, así como las condiciones y alimentos en que pueden ser empleados. Debe tenerse también en cuenta que, legalmente, en la Unión Europea/España está prohibida la utilización de edulcorantes artificiales en bebidas y productos alimenticios destinados a lactantes o a menores de 3 años de edad, excepto en los casos que explícitamente se indique lo contrario (pueden consultarse los Reales Decretos 2002/1995, ya citado, y el 1268/1997, BOE del 25 de julio de 1997).
El "boom" actual de los edulcorantes puede considerarse que comienza en el año 1878, cuando de manera totalmente casual se descubre que la imida del ácido ortosulfobenzoico tenia un agradable sabor dulce. Y si se usaban sus sales potásica, sódica o cálcica, todavía mejor, ya que resistían las manipulaciones industriales. Muy pronto la denominación química dio paso al nombre comercial que hizo fortuna: "sacarina". A esta, y con el paso del tiempo, se fueron añadiendo otros edulcorantes, particularmente con el fin de suprimir el sabor levemente metálico de la sacarina. Así, apareció el ácido ciclohexilsulfámico -y sus sales correspondientes- que fueron pronto rebautizadas: "ciclamatos" y el ácido, "ácido ciclámico".
Sacarina y ciclamato fueron, por tanto, los primeros "edulcorantes intensivos" (por decirlo con nomenclatura técnico-legal). Actualmente van siendo parcialmente desplazados por otros congéneres de los que hablaremos posteriormente, ya que en el ínterin histórico aparecen también en el mercado otros edulcorantes que, además de endulzar, dan "carga", "masa", "cuerpo", "volumen" o "textura" al producto alimenticio. Son los técnicamente llamados "edulcorantes de carga", aunque son más conocidos como "polioles" (sorbitol, manitol, isomaltilol, maltilol, lactilol y xilitol). En rigor, son edulcorantes semi-artificiales, ya que se obtienen industrialmente hidrogenando los correspondientes azúcares reducidos, y lo cierto es que en algunas frutas aparecen de manera natural algunos polioles.
Retomando el hilo de los "edulcorantes intensivos", nuevas moléculas pueden incluirse en ese grupo: acesulfamo K, taumatina, neohesperidina y aspartamo. Hay algún otro, que se citará en su momento. También en este caso sucede que, en algunas ocasiones, se trata de productos totalmente naturales a pesar de su consideración de edulcorantes artificiales. Así, la taumatina no es más que una mezcla de diversas proteínas extraídas de los frutos de una planta africana (Thaumatococcus danielli). Por tanto, en la actualidad, con el azúcar conviviendo con los "edulcorantes intensivos" y los "edulcorantes de carga", decir si uno de esos productos es o no artificial supone tener que hilar muy fino. De la misma manera, sucede siempre que, tarde o temprano, acaban por aparecer "estudios científicos" que "demuestran" lo "malo" que es el azúcar o lo "terribles" que son los edulcorantes: la sacarina y el ciclamato "son cancerígenos" (vejiga de la orina), el aspartamo "conduce a una muerte segura", etcétera, etcétera. Se trata, en la mayoría de ocasiones, de guerras comerciales, aunque también abundan los fundamentalismos pseudo-ecologistas. Así, en España, los productores de azúcar han fundado el Instituto de Estudios Documentales del Azúcar y la Remolacha, mientras que Monsanto explica las bondades del aspartamo (NutraSweet de nombre comercial) en su página web. Con frecuencia es fácil descubrir las medias verdades que contienen las afirmaciones de unos y otros.
En beneficio de la brevedad y la concisión, se han elaborado las siguientes tablas que resumen propiedades de los edulcorantes:
ALIMENTOS Y BEBIDAS MÁS HABITUALES EN LOS QUE ESTÁN AUTORIZADOS LOS EDULCORANTES, Y DOSIS MÁXIMAS PERMITIDAS (EN MILIGRAMOS POR KILO O LITRO DEL ALIMENTO/BEBIDA)
Alimento
Pol Ace
Asp
Ci
Sac
Tau Neo
Postres y yogourts si 350
1.000
250
100
- 50
Cereales para
desayuno
si 1.200 1.000
-
100
-
50
Helados si 800 800 250 100 50 50
Mermeladas si 350 1.000 250 200 - 50
Confituras y
jaleas
si 1.000
1.000 1.000
200
-
50
Confiteria si 500 1.000 500 500 50 100
Pasteleria si 1.000 1.700 1.600 170 - 150
Pastas y
cremas para
extender
si 1.000
1.000
500
200
-
50
Chicles si 2.000 5.500 1.500 1.200 50 400
Salsas si 350 350 - 160(*) - 50
Bebidas no
alcoholicas -
- 350
600
400
80
- 30
Aperitivos - 350 500 - 80 - 20
Cerveza - 350 600 - 80 - 10
Conservas de
frutas y
hortalizas
- 350
1.000
100
200
- 50
Conservas de
pescado
- 200
300 -
160
- 30
Productos
destinados a
alimentaciones
especiales
-
450(**) 800(**)
400(**) 200(**) - 100(**)
_____________________________________
Pol: polioles como Sorbitol (E-420), Manitol (E-421), Isomaltilol (E-953), Maltilol (E-965), Lactilol (E-966) y Xilitol (E-967). [Las E-xxx son los códigos europeos]
Ace: Acesulfamo potásico (=AcesulfamoK, E-950).
Asp: Aspartamo (E-951)
Ci: Ciclamatos (=sales sódicas, potásicas o cálcicas del ácido ciclámico, E-952)
Sac: Sacarina y sus sales sódicas, potásicas y cálcicas (E-954)
Tau: Taumatina (E-957)
Neo: Neohesperidina DC (E-959).
(*): en el caso de las mostazas es 320 y no 160.
(**): están excluidos los productos de pastelería, repostería, bollería y galletería destinados a alimentaciones especiales, en los que la dosis máxima es la que figura en el apartado de "Pastelería".
FUENTES: Real Decreto 2002/1995 (BOE 12-1-96) y Real Decreto 2027/1997 (BOE 17-1-98)
| CARACTERISTICAS DE LOS POLIOLES | |||||||
| Dulzor | Sor | Man | Iso | Mal | Lac | Xil | |
| (Azúcar | |||||||
| normal=1) 0,6 0,5 0,45-0,65 0,9 0,3-0,4 0,7-1 | |||||||
| Sabor fresco fresco lig. fresco lig. fresco fresco muy fresco | |||||||
Efecto laxante alto muy alto medio bajo alto alto |
|||||||
¿Produce caries? muy poco no no no no anti-caries |
|||||||
Requerimiento de insulina no no bajo alto (*) no bajo |
|||||||
______________________________
Sor: Sorbitol
Man: Manitol
Iso: Isomaltilol
Mal: Maltilol
Lac: Lactilol
Xil: Xilitol
(*) Similar al de
la glucosa
CARACTERISTICAS DE LOS EDULCORANTES
INTENSIVOS
| Ace | Asp | Ci | Sac | Tau | Neo |
Ingesta
máxima
diaria
aconsejada 0-15 0-40 0-11 0-5 - 0-5
(mg/kg peso
corporal)
Dulzor
(azúcar
normal=1) 200 160-220 30-40 300-600 2.000-2.500 250
¿Produce
caries? anti-caries a-c no a-c no no
Calorías
por unidad
de dulzor 0 0,02 0 0 0,002 0,001
Coste
relativo
(1 kg de
azúcar=100) 58 43 9 2 sin datos 24
_________________________________________
FUENTE: ANS, 1999. Vol. 6, nº 2 pp. 54-58.
Los pretendidos problemas
Como ha quedado dicho, tarde o temprano acaban por aparecer publicaciones de diverso signo que intentan poner en la picota a los edulcorantes artificiales. Y el aspartamo no iba a ser una excepción, aunque lo cierto es que peor lo pasó -y aun sigue pasándolo- la sacarina. En estos casos resulta muy difícil separar el grano de la paja a la hora de rastrear todos los estudios mínimamente solventes que se han realizado sobre el aspartamo (unos 200). Lo único que suelen tener en común es la afirmación de que, dentro de unos límites, ni el aspartamo, ni la sacarina, ni el ciclamato, ni el sorbitol, por citar sólo algunos, producen efectos perjudiciales. A la vista del conjunto de estudios revisados cabe esperar que el próximo edulcorante artificial "maldito" será la sucralosa, la casi recién aparecida molécula en este particular subsector de la alimentación. La sucralosa, aprobada por la FDA en abril del pasado año, es 600 veces más dulce que el azúcar normal (Grenby TH. Progress in Sweeteners. Elsevier Applied Science. London&New York) y quiere llegar a dominar el sector de las bebidas refrescantes (Hollingsworth P. Sucralose approval sweetens low-cal market. Food Tech. 1998; 52:34).
Pero, ¿qué es, químicamente, el aspartamo? No otra cosa que el resultado de "acoplar" dos moléculas de sendos aminoácidos (o sea, de los mismos elementos simples que forman las proteínas). Concretamente el ácido aspártico y la fenilalanina. Cabe hablar, por tanto, de un dipéptido, concretamente el éster metílico de la l-aspartil-l-fenilalanina.
Tan pronto comenzó a comercializarse, en 1981, en los Estados Unidos, y también antes, aparecieron diversos estudios contrarios a su uso, insistiendo muchos de ellos en el hecho de que producía tumores cerebrales en ratas y otros animales de laboratorio. Se inició así una agria polémica que llegó incluso a la FDA, quien si hoy decía blanco, mañana decía negro. Finalmente se autorizó su uso (con los límites antedichos, ver tablas) tanto en los EE.UU. como en la Unión Europea y muchos otros países (unos 90 actualmente). La tempestad pareció amainar. Había comenzado hace como unos 25 años, o quizás antes.
Curiosamente, lo que no pudieron conseguir las campañas contra el aspartamo -como la actual, nacida en los EE.UU. en base a un documento con firma falsa y nombres y hechos inventados en su mayoria- casi lo consiguió la veterana sacarina. En efecto: el aspartamo pierde casi todo su poder edulcorante cuando está prolongadamente en contacto con agua o con calor, debido a la hidrolización del dipéptido. Por tanto, para conservas y alimentos preparados, la sacarina le supera. En cambio, el aspartamo es actualmente el líder en las bebidas refrescantes, en donde puede presentarse acompañado de otros edulcorantes. Domina, también, el subsector de los "edulcorantes de mesa", casi siempre con el nombre comercial de "NutraSweet".
Las dudas y recelos que se han comprobado científicamente nacen del hecho que de, a diferencia de otros "edulcorantes intensivos" como la sacarina o el ciclamato, que no son totalmente metabolizados en el organismo humano, el aspartamo sí lo es, hidrolizándose en el intestino y produciendo metanol ("alcohol de quemar" que dicen los documentos contrarios al aspartamo), ácido aspártico y fenilalanina. El ácido aspártico así liberado no tiene efecto indeseable alguno. En cambio, la fenilalanina resulta ser más sospechosa, al decir de ciertos investigadores. En este sentido, algunos estudios (como el de Richard Wurtman, del MIT) alertan sobre tal posibilidad. Otros dan por supuesto que la fenilalanina procedente de la hidrolización del aspartamo puede provocar migraña en individuos predispuestos (Leira R, Rodríguez R. Dieta y migraña. Rev. Neurol 1996; 4: 534-8) e, incluso, interaccionar con la l-dopa que se suministra como medicamento a los afectados de parkinsonismo, inhibiendo su acción. Por lo que concierne a la primera posibilidad todo indica que sólo es cierto en ingestas elevadas de aspartamo. Respecto de lo segundo, en ningún momento se ha podido verificar la sospecha inicial (Karstaedt PJ, Pincus JH. Aspartame use in Parkinson's disease. Neurology 1993; 43 611-613).
Por su parte, hay algo que debe tenerse también en cuenta: en la actualidad, el aspartamo es consumido de manera habitual, bajo diversas presentaciones y usos, por unos 250 millones de personas en todo el mundo, sin que una búsqueda bibliográfica exhaustiva en las revistas médicas indique ninguna patología asociada. En su casi totalidad, recuerdan que la posible malignidad aparecería tras una ingesta muy elevada. En realidad, no podía ser de otra manera: el metanol, el ácido aspártico y la fenilalanina que produce en el organismo el aspartamo, se encuentran también -y con frecuencia en mayor cantidad- en muchos alimentos de una dieta convencional. Por ejemplo: la leche contiene, a igualdad de volumen, cinco veces más fenilalanina y once veces más ácido aspártico que un refresco edulcorado con aspartamo. Por su parte, la cantidad de metanol que resulta del aspartamo contenido en ese refresco es el mismo que el presente en un plátano, y la mitad aproximadamente del que se ingiere con un vaso de zumo de tomate. En otras palabras: el organismo humano tolera ciertas cantidades de metanol, en virtud de esta secuencia bioquímica:
metanolà formaldehidoà ácido fórmicoà salida del organismo como CO2 y agua.
Si el proceso no se fuerza en demasía con dosis exageradas de aspartamo, nada hay que temer. Es ilustrativo indicar que para que apareciera peligro para salud, un individuo debería beber, de un tirón o en un breve lapso de tiempo, entre 600 y 1.700 latas de 33 cl de bebida edulcorada con ciclamato (en función del contenido de este edulcorante en la bebida), lo que se considera obviamente imposible.
Precauciones en enfermos
Aparte estar contraindicada la ingesta de aspartamo en niños menores de 3 años, como ya se indicó, también lo está, de manera rotunda, en las personas afectadas por fenilcetonuria. Por ello los alimentos y bebidas que contienen aquel edulcorante, siquiera sea en bajas dosis y mezclado con otros, deben advertir obligatoriamente de ello con leyendas como "Contiene una fuente de fenilalanina", "Contraindicado para fenilcetonúricos" o similares, No hay más contraindicaciones de uso, de manera que los diabéticos, sean de tipo I (insulinodependientes) o de tipo II (no insulinodependientes) pueden utilizar el aspartamo, al igual que los afectados por esclerosis múltiple. A este respecto, cabe decir que en algunos de los escritos que periódicamente circulan entre la población, se indica que la American Diabetes Association (ADA) recomienda a los diabéticos no usar aspartamo, cuando lo cierto es todo lo contrario: el 9 de febrero del presente año, la ADA hacía público un documento en el que, saliendo al paso del uso espúreo de su nombre, indicaba que la ingesta de aspartamo no presenta ningún problema para personas diabéticas. En el caso de los afectados por esclerosis múltiple sucede otro tanto: la correspondiente asociación norteamericana -también citada indebidamente en los panfletos- informa de la falsedad de lo que refieren estos y su relación con la presentación o agravamiento de la esclerosis.
Nota de la Directora de Perinat:
Descargo:
Los conceptos vertidos por el autor no significan que éstos coincidan parcial o totalmente con los de los miembros de la lista Perinat.
La mención de productos y /o empresas es efectuada por parte del autor de este artículo y único responsable directo de lo que se afirma